lunes, 8 de julio de 2024

 

Manterrupting. ¿Vos sabés lo que es?

Hay veces que nos quejamos por el sólo hecho de quejarnos…

Leí en mi revista favorita, OHLALÁ, una nota que trata sobre el manterrupting. Yo nunca había oído hablar sobre eso, y me llamó mucho la atención especialmente porque a medida que iba leyendo, me iba dando cuenta de que yo nunca viví un momento de manterrupting. Traté de hacer memoria y no, creo que no. Y si lo viví, no es un poco exagerado? Es decir, tanto varones como mujeres pueden llegar a interrumpirse entre sí o a personas de su mismo sexo.

Que yo no haya vivido una experiencia de este nuevo fenómeno no significa que no exista. Posiblemente algunas mujeres se sientan enojadas o incómodas con tales situaciones, sea en el ámbito que sea. Pero para quienes no vivimos eso, creo que es darnos un motivo de queja, de “lucha” o hasta de “militancia” que no nos va a llevar a lograr paz (ni por dentro ni por fuera), sino más guerra y divisiones entre todos.

Me consideraba hasta hace unos años, una persona machista, incluso siendo mujer. Haber pasado por un noviazgo donde él era un completo machista (incluyendo todo el estilo machista de su familia y de su provincia, tan sobrevaluada socialmente) me hizo ver las cosas de una forma diferente. Comprendí más qué es el machismo: el machismo es una mierda. Pero el feminismo no se queda atrás.

A mí no me molesta que las personas crean o vivan de tal manera que desvaloricen a la mujer (a veces en una combinación de hechos concretos y palabras que van hacia el sentido contrario). Porque a mí me importa únicamente lo que es. Lo cierto es que Dios creó a la mujer y al varón con exactamente la misma dignidad (en eso no hay ciencia). Con distintas características, funciones y roles. Pero con la misma dignidad. Y eso es lo que nos vuelve personas. Eso es lo único que importa. Si los demás nos quieren tratar mal por ser mujeres, bueno, dejémoslos en evidencia. Pongámonos firmes y expresemos que eso molesta y mucho! Pero no nos vayamos del otro lado tampoco. Tampoco interrumpamos nosotras. Ellos también tienen derecho. Y, además, creo que hacer tanto hincapié excesivo en el TRATO DESIGUAL hacia la mujer (no desigualdad, porque ésta no existe) es contraproducente y se termina remarcando la supuesta debilidad femenina, cuando lo que se supone que estamos intentando reivindicar es la fuerza de la mujer. Si somos fuertes (y así es), no remarquemos a los gritos que el varón tiene más autoridad u oportunidades en la mayoría de las situaciones. Sólo grita el que no tiene fundamentos en su hablar. Con esa fuerza nuestra, cambiemos esas situaciones pero de una manera silenciosa y más recompensable, porque sino, sólo logramos fomentar muchísimo odio (inclusive en los más pequeños, y por eso, más maleables).

Yo veo en la mujer esa fuerza, pero de una forma diferente a la que tiene el varón. Precisamente, en los roles, características y funciones distintas, especiales, únicas y complementarias que Dios regaló a ambos sexos. OJO! Dios puede estar hablando a tu favor eh… No importa la lateralidad de tu mente.  

Me gusta pensar en algo que es completamente cierto: todos somos iguales y al mismo tiempo, diferentes y ÚNICOS en nuestra esencia y forma de ser. En realidad, en todo lo que nos hace ser nosotros.

Cuando alguien te putee por la calle, o te tire un piropo de viejo verde, ni te gastes en contestarle. Vos quédate con la paz interior de que vos sabés lo que es cierto. Viví de acuerdo con eso y si es necesario, remarca con tu fuerza el error del otro. Pero ni te gastes en lo que no vale la pena. Vos valés más de lo que creés. Y lo sabés. Listo. Querete vos.

Creo que las situaciones de malos tratos se solucionan más fácilmente con paz y con los cimientos bien fundados en la verdad inmodificable.

No busquemos motivos de queja en todo. Los varones no son todos una mierda. Hay muchas excepciones (ídem en las mujeres).

Y, sobre todo, si leíste la misma nota que yo, no empieces a buscar minuciosamente situaciones en las que un varón te haga vivir el manterrupting. No busquemos motivos inventados para enojarnos y arruinar nuestro día. Hasta que no lo vivamos en persona, no sabremos exactamente de qué se trata.  

Y si esto llega a ser verdaderamente tan frecuente, espero que pronto encuentre su culmen.

Tenemos fobia a ser grises. Pero yo encontré mi respuesta (*) en el color gris ecléctico.

 

 

(*) especialmente en mi salud mental y espiritual.

No hay comentarios:

Publicar un comentario