Manterrupting. ¿Vos sabés lo que es?
Hay veces que nos quejamos por el sólo hecho de
quejarnos…
Leí en mi revista favorita, OHLALÁ, una nota que trata sobre el manterrupting.
Yo nunca había oído hablar sobre eso, y me llamó mucho la atención
especialmente porque a medida que iba leyendo, me iba dando cuenta de que yo
nunca viví un momento de manterrupting. Traté de hacer memoria y no,
creo que no. Y si lo viví, no es un poco exagerado? Es decir, tanto varones
como mujeres pueden llegar a interrumpirse entre sí o a personas de su mismo
sexo.
Que yo no haya vivido una experiencia de este nuevo fenómeno no significa
que no exista. Posiblemente algunas mujeres se sientan enojadas o incómodas con
tales situaciones, sea en el ámbito que sea. Pero para quienes no vivimos eso,
creo que es darnos un motivo de queja, de “lucha” o hasta de “militancia” que
no nos va a llevar a lograr paz (ni por dentro ni por fuera), sino más guerra y
divisiones entre todos.
Me consideraba hasta hace unos años, una persona machista, incluso siendo
mujer. Haber pasado por un noviazgo donde él era un completo machista
(incluyendo todo el estilo machista de su familia y de su provincia, tan
sobrevaluada socialmente) me hizo ver las cosas de una forma diferente.
Comprendí más qué es el machismo: el machismo es una mierda. Pero el feminismo
no se queda atrás.
A mí no me molesta que las personas crean o vivan de tal manera que
desvaloricen a la mujer (a veces en una combinación de hechos concretos y
palabras que van hacia el sentido contrario). Porque a mí me importa únicamente
lo que es. Lo cierto es que Dios creó a la mujer y al varón con exactamente la
misma dignidad (en eso no hay ciencia). Con distintas características,
funciones y roles. Pero con la misma dignidad. Y eso es lo que nos vuelve
personas. Eso es lo único que importa. Si los demás nos quieren tratar mal por
ser mujeres, bueno, dejémoslos en evidencia. Pongámonos firmes y expresemos que
eso molesta y mucho! Pero no nos vayamos del otro lado tampoco. Tampoco
interrumpamos nosotras. Ellos también tienen derecho. Y, además, creo que hacer
tanto hincapié excesivo en el TRATO DESIGUAL hacia la mujer (no desigualdad,
porque ésta no existe) es contraproducente y se termina remarcando la supuesta
debilidad femenina, cuando lo que se supone que estamos intentando reivindicar
es la fuerza de la mujer. Si somos fuertes (y así es), no remarquemos a los
gritos que el varón tiene más autoridad u oportunidades en la mayoría de las
situaciones. Sólo grita el que no tiene fundamentos en su hablar. Con esa
fuerza nuestra, cambiemos esas situaciones pero de una manera silenciosa y más
recompensable, porque sino, sólo logramos fomentar muchísimo odio (inclusive en
los más pequeños, y por eso, más maleables).
Yo veo en la mujer esa fuerza, pero de una forma
diferente a la que tiene el varón. Precisamente, en los roles, características
y funciones distintas, especiales, únicas y complementarias que Dios regaló a
ambos sexos. OJO! Dios puede estar hablando a tu favor eh… No importa la lateralidad
de tu mente.
Me gusta pensar en algo que es completamente cierto: todos somos iguales y
al mismo tiempo, diferentes y ÚNICOS en nuestra esencia y forma de ser. En
realidad, en todo lo que nos hace ser nosotros.
Cuando alguien te putee por la calle, o te tire un piropo de viejo verde,
ni te gastes en contestarle. Vos quédate con la paz interior de que vos sabés
lo que es cierto. Viví de acuerdo con eso y si es necesario, remarca con tu
fuerza el error del otro. Pero ni te gastes en lo que no vale la pena. Vos
valés más de lo que creés. Y lo sabés. Listo. Querete vos.
Creo que las situaciones de malos tratos se
solucionan más fácilmente con paz y con los cimientos bien fundados en la
verdad inmodificable.
No busquemos motivos de queja en todo. Los varones no son todos una mierda.
Hay muchas excepciones (ídem en las mujeres).
Y, sobre todo, si leíste la misma nota que yo, no empieces a buscar minuciosamente
situaciones en las que un varón te haga vivir el manterrupting. No
busquemos motivos inventados para enojarnos y arruinar nuestro día. Hasta que
no lo vivamos en persona, no sabremos exactamente de qué se trata.
Y si esto llega a ser verdaderamente tan frecuente, espero que pronto
encuentre su culmen.
Tenemos fobia a ser grises. Pero yo encontré mi
respuesta (*) en el color gris ecléctico.
(*) especialmente en mi salud mental y espiritual.
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