jueves, 7 de noviembre de 2024

=+ ‡

 Tengo distintos canales por donde expresar mis pensamientos, mis ideas, mis sentimientos, etc. Este blog es uno. 

Estaba pensando, qué es una sanción para un niño de primaria? O qué es para un estudiante de Pastelería a nivel terciario/universitario? 

Nada. 

La respuesta es, para mí, nada. 

En qué cambia a ese niño o a ese joven una sanción? Si no es nada más que una cosa escrita en un papel, archivado en una dirección... O es algo escrito en un papel archivado en una dirección, así y sin coma? 

No lo sé. Pero no me importa. 

En este mundo hay muchas cosas que son muy ficticias, artificiales, porque en lo concreto y real, no son nada. 

Hay que ser conscientes de ejercer con cuidado la autoridad generada por la dependencia que otros tendrán necesariamente hacia nosotros... Porque siempre va a ser necesario... siempre habrá alguien de quien dependamos. O bueno, en la mayoría de las ocasiones. Pero no lo olvidemos: somos un signo distinto y un signo igual. Al mismo tiempo. 

lunes, 8 de julio de 2024

Just because!

 Me siento muy agradecida por todos los regalos que recibí en mi cumpleaños. Hace un rato estaba arreglándome y me ponía muchas cosas que son estrenos de hace una semana, cuando cumplí 25. 

Ayer dormí estrenando el regalo que me hicieron mi prima y mi amiga, Rocío y Ana. Me regalaron un pijama hermoso de los confites m y m. Yo soy muy fan de los pijamas, así que es un regalo muy hermoso para mi... 

Ahora estoy estrenando una polerita de color blanco/cremita que me regaló una amiga mía que estuvo presente en un momento de muchísima tristeza para mí. Ella simplemente apareció de la nada, cruzándomela de casualidad en una iglesia a la que fui. Y cuando el otro día me dio su obsequio, me dijo que era porque quería cuidar mi garganta. Qué amor!

También estoy estrenando el suetercito hermoso que me regaló mi tío del alma, Jorge. Él, cada año desde que lo conozco, me hace un lindo regalo y tengo memoria de cada día y lugar en que me lo dio (por ejemplo, anteayer en el almuerzo de festejo, me dio la bolsa tan grande como siempre y me deseó felicidades. Yo ya hasta me había olvidado de que me daría un regalo y eso me emocionó más). Lo quiero muchísimo, como si fuera un tío de sangre realmente. Y con toda su colección de ropa ya me puedo hacer un desfile de moda. O al menos un video modelando. Él siempre me dice que me queda bien porque lo que cuenta es la modelo. Y valoro mucho que cada año me dice que es todo del mismo negocio donde lo asesoran para mí (se toma el tiempo para buscar algo lindo que me guste! *). Este año directamente yo le pregunté si era de ahí mismo y así era. Qué ganas de visitar ese misterioso lugar! 

Estrené hoy también el perfume que me regaló mi tía e hice un videito de cuando lo abría y lo estrenaba. 

Y por supuesto, como siempre que estoy en casa, estoy usando las pantuflas de pochoclos tan hermosas que me regaló una de mis personas favoritas... Amo muchísimo ese regalo y la explicación no se publica, la guardo en mi corazón!

Agradezco pero no por materialista, sino porque cada vez que uso uno de sus regalos, recuerdo lo mucho que me quieren y que me acompañan. El solo hecho de estar en mi vida, de ser mi familia o amigas, de formar parte de mi historia y de poder contar con ustedes me emociona muchísimo y agradezco a Dios la presencia de cada uno de todos ustedes, familia y amigos!

Dios los bendiga!

💙


*Últimamente escucho mucho cosas con respecto a lo valioso (y no factible de ser devuelto) que es el tiempo. 

 

Manterrupting. ¿Vos sabés lo que es?

Hay veces que nos quejamos por el sólo hecho de quejarnos…

Leí en mi revista favorita, OHLALÁ, una nota que trata sobre el manterrupting. Yo nunca había oído hablar sobre eso, y me llamó mucho la atención especialmente porque a medida que iba leyendo, me iba dando cuenta de que yo nunca viví un momento de manterrupting. Traté de hacer memoria y no, creo que no. Y si lo viví, no es un poco exagerado? Es decir, tanto varones como mujeres pueden llegar a interrumpirse entre sí o a personas de su mismo sexo.

Que yo no haya vivido una experiencia de este nuevo fenómeno no significa que no exista. Posiblemente algunas mujeres se sientan enojadas o incómodas con tales situaciones, sea en el ámbito que sea. Pero para quienes no vivimos eso, creo que es darnos un motivo de queja, de “lucha” o hasta de “militancia” que no nos va a llevar a lograr paz (ni por dentro ni por fuera), sino más guerra y divisiones entre todos.

Me consideraba hasta hace unos años, una persona machista, incluso siendo mujer. Haber pasado por un noviazgo donde él era un completo machista (incluyendo todo el estilo machista de su familia y de su provincia, tan sobrevaluada socialmente) me hizo ver las cosas de una forma diferente. Comprendí más qué es el machismo: el machismo es una mierda. Pero el feminismo no se queda atrás.

A mí no me molesta que las personas crean o vivan de tal manera que desvaloricen a la mujer (a veces en una combinación de hechos concretos y palabras que van hacia el sentido contrario). Porque a mí me importa únicamente lo que es. Lo cierto es que Dios creó a la mujer y al varón con exactamente la misma dignidad (en eso no hay ciencia). Con distintas características, funciones y roles. Pero con la misma dignidad. Y eso es lo que nos vuelve personas. Eso es lo único que importa. Si los demás nos quieren tratar mal por ser mujeres, bueno, dejémoslos en evidencia. Pongámonos firmes y expresemos que eso molesta y mucho! Pero no nos vayamos del otro lado tampoco. Tampoco interrumpamos nosotras. Ellos también tienen derecho. Y, además, creo que hacer tanto hincapié excesivo en el TRATO DESIGUAL hacia la mujer (no desigualdad, porque ésta no existe) es contraproducente y se termina remarcando la supuesta debilidad femenina, cuando lo que se supone que estamos intentando reivindicar es la fuerza de la mujer. Si somos fuertes (y así es), no remarquemos a los gritos que el varón tiene más autoridad u oportunidades en la mayoría de las situaciones. Sólo grita el que no tiene fundamentos en su hablar. Con esa fuerza nuestra, cambiemos esas situaciones pero de una manera silenciosa y más recompensable, porque sino, sólo logramos fomentar muchísimo odio (inclusive en los más pequeños, y por eso, más maleables).

Yo veo en la mujer esa fuerza, pero de una forma diferente a la que tiene el varón. Precisamente, en los roles, características y funciones distintas, especiales, únicas y complementarias que Dios regaló a ambos sexos. OJO! Dios puede estar hablando a tu favor eh… No importa la lateralidad de tu mente.  

Me gusta pensar en algo que es completamente cierto: todos somos iguales y al mismo tiempo, diferentes y ÚNICOS en nuestra esencia y forma de ser. En realidad, en todo lo que nos hace ser nosotros.

Cuando alguien te putee por la calle, o te tire un piropo de viejo verde, ni te gastes en contestarle. Vos quédate con la paz interior de que vos sabés lo que es cierto. Viví de acuerdo con eso y si es necesario, remarca con tu fuerza el error del otro. Pero ni te gastes en lo que no vale la pena. Vos valés más de lo que creés. Y lo sabés. Listo. Querete vos.

Creo que las situaciones de malos tratos se solucionan más fácilmente con paz y con los cimientos bien fundados en la verdad inmodificable.

No busquemos motivos de queja en todo. Los varones no son todos una mierda. Hay muchas excepciones (ídem en las mujeres).

Y, sobre todo, si leíste la misma nota que yo, no empieces a buscar minuciosamente situaciones en las que un varón te haga vivir el manterrupting. No busquemos motivos inventados para enojarnos y arruinar nuestro día. Hasta que no lo vivamos en persona, no sabremos exactamente de qué se trata.  

Y si esto llega a ser verdaderamente tan frecuente, espero que pronto encuentre su culmen.

Tenemos fobia a ser grises. Pero yo encontré mi respuesta (*) en el color gris ecléctico.

 

 

(*) especialmente en mi salud mental y espiritual.

lunes, 20 de mayo de 2024

 

¿“Qué es lo que pasa conmigo”?

Que a mí, la teoría me limita. Yo lo cuestiono casi todo, porque no quiero que me impongan nada. Yo quiero expresar mi alma creativa. Hace años que quiero empezar a usar la práctica, mientras decía amar la teoría. Pero ahora me doy cuenta de que yo no quiero leer las bases y condiciones. Yo quiero hacer, crear. Yo quiero dibujar, pintar, hacer manualidades, videos divertidos y contagiosos, bailar, cocinar dulce, y especialmente cantar.

Este es mi séptimo año en la UCA, pasando por distintos ambientes. Pero nunca me dejaron pisar el que más quería con o sin saberlo.

Yo vi el paseo del bajo construirse, vi también cómo pasaban los slogans de “UCA es para vos” a “UCA, tu casa de estudios” y “UCA, de las raíces a los frutos”. Quisiera creer que la UCA es lo que verdaderamente dicen sus órganos (teoría de Kelsen sobre las personas jurídicas privadas? Hey, recuerdo muchas cosas de mi antigua carrera!). Que verdaderamente sea lo que yo compré. La UCA es en sí una muy buena idea: enseñar a los jóvenes que su profesión puede ser la vocación que Dios les dio, que la lleven a cabo para el bien de los demás… Pero creo que la UCA es sólo una idea, que no todos sus miembros se esfuerzan en desarrollar. El ejemplo es algo importante, la humildad, la coherencia de vida, la integración, la bondad, la humanidad (pero no la que te motiva a actuar mundanamente, sino la que te mueve a vivir como Dios soñó que sería lo característico en el ser humano). Y esas cosas, no siempre las hallé ahí. Me he decepcionado de personas, y otras me han sorprendido por haberlas juzgado mal. Yo sigo amando a la UCA por lo mismo que era hace siete años: como ideal. Porque como ideal, es algo muy bueno, pero difícil de llevar. Quizás sea preferible ser más pequeño, porque el mejoramiento del mundo comienza en pequeñas fracciones de terreno. Nadie puede abarcarlo todo. O quizás, sea mejor la honestidad, de no ponerse una etiqueta dorada cuando después se tienen actitudes de cualquier otro color. Al menos así se abre la posibilidad de error y, por eso, de humanidad.

Todavía puedo tatuarme (y quiero) el número de mi primer aula en la universidad. ¿Por qué? Porque es una marca en mi vida que distingue el antes del después. Yo entré a ese aula con 18 años y salí con 19. Vi la vida cambiar y crecer.  Siempre, pero siempre, desde muy chiquita, me sorprendió y especialmente asustó el transcurso del tiempo. Temía mucho crecer. Y hace algún tiempo, de una manera diferente volví a ese viejo temor. Pero también siempre me emocionó e inspiró. Creo que nací para observar a la vida y a las personas, y mi vida universitaria no fue ni es en vano. Tenía que vivir experiencias. No experienciA, sino experienciaS, y no es lo mismo. Tenía que vivir, reír, llorar, gritar, sufrir en carne propia todo lo que pudiera. Porque me encanta aprender, pero de observar la vida (y las personas) más que de un libro. Me encantan las historias, no la Historia.

Ahora podré escribirlas, y cantarlas. Pintarlas, dibujarlas, estamparlas… Hay mil técnicas y áreas de arte y no creo que haya alguna que me disguste.

¿Por qué llegó un punto de mi niñez en el que decidí (sin darme cuenta) que mi sueño vocacional era algo imposible para mí, destinado sólo a unos pocos privilegiados? Si ahora sé que poder expresarse artísticamente en el trabajo no es un privilegio sólo para algunos. Es para aquéllos que lo sienten en su corazón y que siempre lo sintieron: su vocación.

Pero para poder ejercer mi arte, necesito mi tiempo completo, sin estar desarrollando al mismo tiempo un plan B. Sé bien que es un gigantesco riesgo, y tal vez jamás logre nada de lo que me proponga, pero no importa, porque lo habré intentado. Y cuando en varios años mire hacia atrás en mi vida, no preguntaré “¿qué podría haber sido si lo intentaba?”.

Tengo un camino larguito si miro para atrás: 24 años completos y uno llegando a su culmen. Y si miro hacia adelante… qué emoción! Tengo tanto por vivir, crecer y aprender! Y elijo arriesgarme, aunque no pueda nunca llevar a cabo las tantas cosas que en mi vida me propuse (por ejemplo, enseñar?). Pero si soy como digo, una hojita al viento (qué dejá-vu de un cuento de mi primaria), la vida y Dios se encargarán de llevarme a donde yo deba y por donde yo deba… No “como debió ser desde un principio”, sino como es la hora de que sea. Quizás por otros caminos llegue a esos destinos, o tal vez a los que ahora busco, o a mejores. Mi trabajo es confiar. Y todo fluirá. Mariana de hace siete años, planificadora al 100, ¿no creo que me reconozcas o sí?

Ya no me asusta decirlo porque varias personas me ayudan con sus testimonios: el padre de Freud le había aconsejado a su hijo que estudiase lo que era su vocación y que no diera demasiada atención a lo económico (me sorprende y admiro esa forma de ser en un adulto). Mi psiquiatra dice que, aunque estudie una carrera que habitualmente trae mucha plata, si no es mi vocación, la plata no va a llegar. Tini contó que su papá la tranquilizaba en su época de colegio diciéndole que algunos habían nacido para algunas cosas y otros, para otras (por cierto, luego volví a escuchar esa frase en una serie!). Quizás mi antigua amiga tenía razón, eh? Pero para bien, aunque no fuera esa su intención.  Hace poco, mi mamá notó que no me encontraba convencida con la carrera y comentó que quizás lo mío sería algo más artístico… Que lo dijera ella me facilitó, no el decidirme, sino el poder contárselo a ella después.

Hoy en día, soy una persona distinta. Ya no temo a la enormidad y super-población del mundo en el que vivo. Y me gusta no ser el centro de éste, sino sólo el de mi pequeña historia. Cada uno tiene la suya, y todos podemos ser personajes de las historias de los demás. Ahora veo que no tengo por qué hacerlo todo yo. Son cosas básicas para el sentido común, pero no para la mente (creo que la mente no sabe de sentido común). Puedo nutrirme de las vocaciones de los demás. Quien sepa Historia podrá enseñarme algo de ella para que no me vaya de este mundo sin poder explicar bien las guerras mundiales o la Revolución de Mayo. Cada uno desde su óptica y su opinión. Y cada uno (y yo) podrá evaluar qué cree mejor.

Quien sepa de Psiquiatría podrá darme algún dato curioso al respecto.

Quizás un periodista pueda darme consejos sobre cómo escribir y aportar algo para mi hobbie.

Nunca me gustaron los debates. Pero este último año aprendí con mis nuevas amigas que se puede hablar tranquilamente. Cada una tiene derecho de pensar como quiera. Y me divierten mucho esas conversaciones. Porque cada una dice lo que piensa, pero no busca convencer a las demás, sino sólo aportar lo que quiere aportar y decir por qué ese es su pensar y su sentir. Me alegra sentir cada vez menos timidez al expresar mis ideas, sentimientos y pensamientos en un círculo de amigas!!!! Gracias, chicas!!!!

Me siento una persona mucho más inclusiva en este momento. Y, ahora que lo pienso, en gran parte fue el mundo de la Psicopedagogía y de la Psicología el que me enseñó eso…  Wow, ¿ven cómo Dios y la vida nunca se equivocan? Si no pasaba por esas aulas… capaz nunca profundizaba en eso.

Me gusta pensar que Dios hace las cosas y a la Historia de tal manera que, aunque el mal quiera retorcer algo, Dios sabe tomar un camino que lo vuelve a enderezar y hasta hace que esa torcedura sea fructífera (nunca me había salido expresarlo en palabras, pero es como hacerle pitocatalán al mal).

Y me gusta el mundo en el que vivo. ¡Y amo mi vida! Pensaba escribirlo cuando empecé a escribir este texto hace días y después me olvidé de agregarlo. Pero de nuevo me surge naturalmente decirlo: ¡amo mi vida!

Necesito ponerme en acción. ¿De qué seré capaz con mi arte? Pintura, escritura, fotografía, canto, baile, lettering, manualidades, dibujo… ¿qué será lo mío? Hay que seguir buscando. La vida es una búsqueda constante quizás, no?

 

“No, seré yo quien decida quién voy a ser. Y me convertiré en lo que estaba destinado: un intérprete que da a su público lo que desea… tocar el Cielo”.

“Ser el artista de la propia vida”, decía Adler.

Dios los bendiga!

✼✼🍁🍁☃☃⛇⛇⛄⛄

sábado, 13 de abril de 2024

 

No se ama lo que no se conoce

Es muy extraño. Aunque todo en el ser humano me parece ser un hermoso misterio que Dios nos regaló para poder descubrir día tras día. Y no me canso de buscar respuestas al respecto, incluso sabiendo que la magia de buscarlas es saber que nunca vas a encontrarlas y con eso ser feliz.

Somos lo más hermoso de la Creación de Dios. “Qué es el hombre para que te acuerdes de él?”(*) . Creo que Dios responde a esa humildad “mi hijo muy amado, lo más bello que creé. Y Yo, Dios, no podría haberte creado mejor”.

Hace tiempo no habría dicho estas palabras. Por no poder poner palabras en boca de Dios y por no sentirme valorada por mí misma. Pero hoy soy distinta, y sí, me quiero mucho cómo soy. Antes deseé morir, pero ahora me quiero y a veces hasta me lo digo en el espejo.

Me quiero como soy. ¿Pero a quién no le pasó sentir querer ser como alguien más?

De pequeña deseaba con toda mi alma ser una cantante famosa algún día. No sabía cuándo. Seguramente cuando terminara la secundaria. Es una pena que abandonara tan lindo sueño, pero sé que, de cumplirlo, muy probablemente estaría deseando ser quien hoy soy: una chica habitual que no puede darse todos los lujos. Y menos mal que no es así, porque de lo contrario, mi dopamina seguiría saliendo hasta por mis poros y se quedaría sin nada sobre lo que recaer…

A los tres años deseaba cantar. La diferencia con ese entonces es que sí me daba cuenta de que ya lo hacía. Yo ya cantaba. Y para mí, cantar era elevar mi alma al Cielo, acercarme más a Dios, a mi “cielito del alma”. Era indistinto si cantaba canciones religiosas o no. Solía pensar que hasta un cantante de rock muy pesado (de lo cual no sé absolutamente nada) podía alabar a Dios con su música fuertísima (jamás ruido, porque depende de la intención). O al menos esa es mi opinión. Y claro que no se la impongo a nadie. En otro tiempo lo habría hecho. Pero ya no. Es increíble cómo Dios obra. 

Ya de chica yo era una personita que deseaba tanto, que hasta deseaba desear. No creo que mi imaginación se haya enterado alguna vez de que acá, en la realidad, no es todo tan posible como ahí. Y eso es bueno. Pero es difícil para mí hallar la calma de una vida reposada en la tranquilidad de tener todo cuanto necesita (me cuesta conformarme). 

Siempre me sentí muy orgullosa de la enorme imaginación que tengo, incluso no dándome cuenta de que esa misma amiga era la enemiga que me traía tanto miedo como ahora sigue trayéndome obsesión. Lo importante es que mi mente siga en la realidad. Porque si es así, seguiré disfrutando siempre de imaginar, porque es ello lo que me lleva a soñar. No porque quiera una vida mejor de la que tengo. Es decir, la quiero, pero no porque ésta sea mala, sino porque uno siempre sueña algo incluso mucho mejor.

¿Cuántas veces cambié la carrera que pensaba elegir? De cantante pasé a monjita. De maestra jardinera, a psicóloga y profe de teatro. De teóloga, a abogada. De abogada, a filósofa. De abogada nuevamente, a Psicopedagoga. Y hoy incluso sigo queriendo más y más.

Hay y siempre hubo muchas personas a las que admiro un montón. Y muchas de ellas puede que sean conocidas por mí o tal vez no. Tal vez sólo las veo en las redes sociales, porque se trata de personas famosas, cantantes jóvenes, con significativos tatuajes y un matrimonio feliz y que cumplieron las condiciones que soñé en la adolescencia y que yo no cumplí. Que fueron padres jóvenes, o exitosos en el arte de la música, que saben tocar piano, guitarra o ambos! Que tienen lindo acento que antes no valoraba, que guardan una linda estética admirada por los demás.

Quizás, y muy probablemente, no sea esta la primera vez que se escribe en Internet sobre la careta que nos ponemos al subir cosas a las redes. La misma canción de Morat, Valen más, nos hace reflexionar al respecto. Personalmente, me gusta más subir fotos sin filtros, porque me gusta más cómo queda la imagen. Comparo con y sin, y termino prefiriendo sin filtro. El tema más difícil es que no se trata sólo del filtro o del Photoshop, sino de cuál es la intención. ¿Queremos mentirles a los demás o a nosotros mismos? Veo a la segunda como la peor opción, porque así no podremos ser sinceros con los demás tampoco. Es como el amarse primero a uno mismo para que los demás también te puedan querer.

No hablo desde donde está quien ya logró superar esta dificultad de la vida de muchas personas. Vivo cada día con ella. Y si alguien más pasa por esto, se podrá sentir acompañado por mí y yo por esa persona.

Quisiera ser muchas cosas. Psiquiatra, y ayudar como me ayudaron a mí. Psicóloga, y ser como mi mamá. Cantante todavía y “saber lo que se siente pararse de frente a contarles toda tu vida” (*). Pero el reloj que Dios me regala cada día, como al nacer, no puede funcionar el tiempo suficiente para que yo pueda cumplir con todas esas cosas, con esa infinidad de listas de cosas que deseo ser. Primero debo empezar por ser yo. Y como vivo siéndolo, seguir con el paso siguiente, que es buscar y buscar y buscar eso POR LO QUE DIOS ME CREÓ A MÍ Y SÓLO A MÍ… Ese “¿para qué sos bueno?” de cuando somos niños. Jamás logré definirlo en cuanto una actividad única y concreta. Porque como ya dije, amo muchas cosas y muchas cosas quisiera ser y estudiar y saber. Pero no para alardear ya, sino para disfrutar de saberlo y darlo a los demás convertido en algo incluso mejor, algo transformado. Si mi reloj durara toda la eternidad, toda la Historia, desearía dos cosas que con tiempo limitado no puedo hacer: estudiaría mil carreras a mi ritmo lento y viajaría por todo el mundo, conociendo mil países y culturas diferentes para seguir ampliando los horizontes de mis pupilas... Pero especialmente, el de mi corazón. Para incluir a todos, como lo hace Dios.

(Claro que lo económico sería otro tema a resolver… 😊)  

Sobre esas personas a las que me refiero, puntualmente sobre quienes no conozco verdaderamente porque solamente por redes la gente no llega a conocerse, sigo deseando ser como ellos algún día. Y mejor todavía saber que el día es hoy. Quizás no me conforme con ello, pero… lo que Camilo muestra en su Instagram y que sí es verdadero (lo cual sólo él sabrá) puedo tomarlo para mí. Él es creyente. Puedo tomar lo que dice en YoutTube sobre su polémico y “escandalizador” tatuaje de “Jesús dudó” y conservarlo para mi vida. La parte que Evaluna muestra públicamente sobre su maternidad, yo puedo tomarla para mí. Son bellísimas sus imágenes sosteniendo a su primer bebé. Guardaré esa imagen en el corazón. Lo que veo y admiro en Aitana, una chica de exactamente mi misma edad, qué es? No sé si me puse alguna vez a pensarlo… Creo que su fama, su hermosa voz y acento español y lo bien que llega a las notas más agudas… Pero también lo es el cómo llegó desde la sencillez de su ciudad a ser la figura musical y joven conocida que es hoy. Siendo ella misma. Y ella lo dice: lo importante que fue en su crecimiento el apoyo de la gente. Sin ese apoyo, los productores no habrían puesto sus ojos en ella. En parte, cada fan contribuye a la carrera de su artista favorito, y no me refiero a comprar un CD únicamente.

Todos somos importantes. Y cada quien llega a lo mejor que puede llegar a ser. No es competencia con nadie más que con uno mismo.

Quizás lo que admiro en esas personas es su humanidad, su integridad, su bondad. Eso que no en todos se encuentra. Y eso, créanme, no se estudia en la facultad. De allí estudiarse, sería más sencillo todo, porque cualquiera aprueba una materia. Las cosas más difíciles resultan ser las que de chicos no veíamos tan complicadas.

Como María, tomaré de cada uno de aquéllos seres a quienes admiro, lo mejor que yo pueda llegar a conocer de ellos, lo meditaré y lo conservaré en mi corazón. Porque las cosas que ellos muestran en las redes puede ser o no ser real, pero es lo que muestran. Y real o no, mientras sea un buen ideal, está bueno buscar conseguirlo. Porque en definitiva, lo que te hace ser un gran hombre (término que abarca tanto varón como mujer) es el amor y el bien que das y transmitís a los demás. Sólo con eso me ganaré el Cielo y seré feliz en esta Tierra. Eso me hará un ser grande. Pequeños actos de amor a diario, aunque sea tan simple como levantar una cáscara de manzana ajena para aligerar el trabajo del personal de servicio. Tan sencillo como un pesebre. Tan pequeño como un bebé. Poner en práctica eso que nuestros admirados nos muestran (y estoy segura de que lo viven de corazón) es poner en práctica eso que SÍ CONOCEMOS. Es ser como ellos. En lo esencial de una hoja (ver tatuaje de Camilo). En lo ligero de una pluma. Es esforzarse. Y es ser mejor. Y "no se le puede pedir más a un hombre" que el esfuerzo en dar lo mejor (*).

Hoy me dijeron que escribo muy lindo. Y eso me llena de emoción. Tal vez sea esta la manera que Dios, mi mejor aliado, amigo y Padre, me dio para ser todo aquello que quiera ser. Con imaginación y una pluma, puedo jugar a ser, al menos por un día, cantante, periodista, maestra, mamá, tía, sobrina… Pero siempre estaré siendo escritora. Y quizás, sea éste mi medio para llegar a esas personas a las que deseo conocer algún día. Quizás no se cumpla nunca. Pero es muy lindo vivir y soñar…

"No, seré yo quien decida quién quiero ser. Y me convertiré en lo que estaba destinado: un intérprete, que da a su público lo que desea: tocar el cielo..." líneas del personaje de Freddie Mercury en Bohemian Rhapsody

Me encanta hacer listas. Tal vez algún día haga una con muchas pequeñas obras y gestos buenos que tengo y algunos más que podría tener.


😇


(*) Salmo 8. 

     Quiero, canción de La última (serie de Disney +)

     Referencia a El Zorro



miércoles, 3 de abril de 2024

Cuestión de carreras.

"Tengo que hacer la elección de mi carrera. Quizás sea la decisión más grande e importante de mi vida, o al menos hasta ahora..." decía la Ayelén de hace siete años atrás. Y es extraño. ¿Saben por qué? Porque cambié esa decisión bastantes veces a lo largo de estos siete años, y aún me encuentro estudiando mi carrera. Pero lo bueno de eso es que yo no cambiaría ninguno de esos cambios. Ésta es quien soy yo y, buenos o malos, cada momento de mi vida me convirtió en la YO de hoy, me hizo aprender muchas cosas y amar a en quién me he convertido. 
Hoy abro mi cuenta de blogs y me encuentro con que todavía tenía acceso a ese que siempre había dejado sin avanzar. Sólo había escrito esas primeras palabras que "autocito", y veo lo mucho que cambié. Aunque siempre fui buena en ortografía, mejoré bastante en eso en siete años. 
Por fin me decido a escribir. Para transmitir al mundo lo que creo que son valores para compartir con los demás, los que nos ayudan a crecer, ser mejores, mirar a los demás con amor y compasión y quererse a uno mismo también. 
No tengo nada preparado acerca de lo que escribiría en esta entrada. Pero últimamente me encuentro con elementos del pasado que me visitan en la actualidad. Quizás era el tiempo que debía pasar para que yo escribiera. Ese reloj de arena llamado Tiempo que siempre me asustó, pero que hoy abrazo feliz. Porque de lo feliz y de lo triste aprendo y aprendí. 
Vivís con temor a perder a quienes querés. Pero esos seres deben irse. 
Aquéllos a quienes se les hablaría sobre vos algún día están comenzando su existencia ya. Y eso me llena de emoción. 
Vivís con miedo a crecer. Hasta que ves las cosas lindas que crecer te trae. 
Ese día ya llegó. Esas personas se fueron. Esas personas llegaron. Y no te quedan más centímetros por subir, excepto los de tus zapatos. Y seguís de pie. Con tornados, huracanes, con días de sol y días de luz... Dios te acompañó siempre y siempre lo hará. Porque, aunque cada uno tenga su filtro para ver a Dios, lo único que lo describe es amor, y Él siempre me ha amado. 
Vuelvo a encontrarme en mi ventana rezando por él y sigo creyendo en que mi Dios me escucha. Quizás mis días felices se acerquen, pero en verdad siempre llegaron. Ya no tengo 20 años, pero me falta aún para los 40. Y mientras las estaciones siguen pasando... El verano me tiñe de color sol, el otoño me transporta a mis sueños y juveniles canciones de hojas ocre, el invierno me muestra el aire fresco de la noche en mi ciudad y la primavera envuelve en cajas de regalo sus flores... Mientras las estaciones siguen pasando... yo sigo creciendo, y sigo pensando, y sigo aprendiendo, y cambiando, y preguntando, y mejorando, y corrigiéndome, y sintiendo... 
La vida no pasó, sino que pasa cada día. Y quizás debía pasar cierto tiempo para que fuera mi hora de escribir. 
Hoy quiero compartirles las cosas que amo, mis reflexiones y mis pensamientos. Las cosas que me hacen crecer y que me hacen feliz en mi existencia día a día.
Espero de corazón que sea de provecho para todos ustedes.