sábado, 13 de abril de 2024

 

No se ama lo que no se conoce

Es muy extraño. Aunque todo en el ser humano me parece ser un hermoso misterio que Dios nos regaló para poder descubrir día tras día. Y no me canso de buscar respuestas al respecto, incluso sabiendo que la magia de buscarlas es saber que nunca vas a encontrarlas y con eso ser feliz.

Somos lo más hermoso de la Creación de Dios. “Qué es el hombre para que te acuerdes de él?”(*) . Creo que Dios responde a esa humildad “mi hijo muy amado, lo más bello que creé. Y Yo, Dios, no podría haberte creado mejor”.

Hace tiempo no habría dicho estas palabras. Por no poder poner palabras en boca de Dios y por no sentirme valorada por mí misma. Pero hoy soy distinta, y sí, me quiero mucho cómo soy. Antes deseé morir, pero ahora me quiero y a veces hasta me lo digo en el espejo.

Me quiero como soy. ¿Pero a quién no le pasó sentir querer ser como alguien más?

De pequeña deseaba con toda mi alma ser una cantante famosa algún día. No sabía cuándo. Seguramente cuando terminara la secundaria. Es una pena que abandonara tan lindo sueño, pero sé que, de cumplirlo, muy probablemente estaría deseando ser quien hoy soy: una chica habitual que no puede darse todos los lujos. Y menos mal que no es así, porque de lo contrario, mi dopamina seguiría saliendo hasta por mis poros y se quedaría sin nada sobre lo que recaer…

A los tres años deseaba cantar. La diferencia con ese entonces es que sí me daba cuenta de que ya lo hacía. Yo ya cantaba. Y para mí, cantar era elevar mi alma al Cielo, acercarme más a Dios, a mi “cielito del alma”. Era indistinto si cantaba canciones religiosas o no. Solía pensar que hasta un cantante de rock muy pesado (de lo cual no sé absolutamente nada) podía alabar a Dios con su música fuertísima (jamás ruido, porque depende de la intención). O al menos esa es mi opinión. Y claro que no se la impongo a nadie. En otro tiempo lo habría hecho. Pero ya no. Es increíble cómo Dios obra. 

Ya de chica yo era una personita que deseaba tanto, que hasta deseaba desear. No creo que mi imaginación se haya enterado alguna vez de que acá, en la realidad, no es todo tan posible como ahí. Y eso es bueno. Pero es difícil para mí hallar la calma de una vida reposada en la tranquilidad de tener todo cuanto necesita (me cuesta conformarme). 

Siempre me sentí muy orgullosa de la enorme imaginación que tengo, incluso no dándome cuenta de que esa misma amiga era la enemiga que me traía tanto miedo como ahora sigue trayéndome obsesión. Lo importante es que mi mente siga en la realidad. Porque si es así, seguiré disfrutando siempre de imaginar, porque es ello lo que me lleva a soñar. No porque quiera una vida mejor de la que tengo. Es decir, la quiero, pero no porque ésta sea mala, sino porque uno siempre sueña algo incluso mucho mejor.

¿Cuántas veces cambié la carrera que pensaba elegir? De cantante pasé a monjita. De maestra jardinera, a psicóloga y profe de teatro. De teóloga, a abogada. De abogada, a filósofa. De abogada nuevamente, a Psicopedagoga. Y hoy incluso sigo queriendo más y más.

Hay y siempre hubo muchas personas a las que admiro un montón. Y muchas de ellas puede que sean conocidas por mí o tal vez no. Tal vez sólo las veo en las redes sociales, porque se trata de personas famosas, cantantes jóvenes, con significativos tatuajes y un matrimonio feliz y que cumplieron las condiciones que soñé en la adolescencia y que yo no cumplí. Que fueron padres jóvenes, o exitosos en el arte de la música, que saben tocar piano, guitarra o ambos! Que tienen lindo acento que antes no valoraba, que guardan una linda estética admirada por los demás.

Quizás, y muy probablemente, no sea esta la primera vez que se escribe en Internet sobre la careta que nos ponemos al subir cosas a las redes. La misma canción de Morat, Valen más, nos hace reflexionar al respecto. Personalmente, me gusta más subir fotos sin filtros, porque me gusta más cómo queda la imagen. Comparo con y sin, y termino prefiriendo sin filtro. El tema más difícil es que no se trata sólo del filtro o del Photoshop, sino de cuál es la intención. ¿Queremos mentirles a los demás o a nosotros mismos? Veo a la segunda como la peor opción, porque así no podremos ser sinceros con los demás tampoco. Es como el amarse primero a uno mismo para que los demás también te puedan querer.

No hablo desde donde está quien ya logró superar esta dificultad de la vida de muchas personas. Vivo cada día con ella. Y si alguien más pasa por esto, se podrá sentir acompañado por mí y yo por esa persona.

Quisiera ser muchas cosas. Psiquiatra, y ayudar como me ayudaron a mí. Psicóloga, y ser como mi mamá. Cantante todavía y “saber lo que se siente pararse de frente a contarles toda tu vida” (*). Pero el reloj que Dios me regala cada día, como al nacer, no puede funcionar el tiempo suficiente para que yo pueda cumplir con todas esas cosas, con esa infinidad de listas de cosas que deseo ser. Primero debo empezar por ser yo. Y como vivo siéndolo, seguir con el paso siguiente, que es buscar y buscar y buscar eso POR LO QUE DIOS ME CREÓ A MÍ Y SÓLO A MÍ… Ese “¿para qué sos bueno?” de cuando somos niños. Jamás logré definirlo en cuanto una actividad única y concreta. Porque como ya dije, amo muchas cosas y muchas cosas quisiera ser y estudiar y saber. Pero no para alardear ya, sino para disfrutar de saberlo y darlo a los demás convertido en algo incluso mejor, algo transformado. Si mi reloj durara toda la eternidad, toda la Historia, desearía dos cosas que con tiempo limitado no puedo hacer: estudiaría mil carreras a mi ritmo lento y viajaría por todo el mundo, conociendo mil países y culturas diferentes para seguir ampliando los horizontes de mis pupilas... Pero especialmente, el de mi corazón. Para incluir a todos, como lo hace Dios.

(Claro que lo económico sería otro tema a resolver… 😊)  

Sobre esas personas a las que me refiero, puntualmente sobre quienes no conozco verdaderamente porque solamente por redes la gente no llega a conocerse, sigo deseando ser como ellos algún día. Y mejor todavía saber que el día es hoy. Quizás no me conforme con ello, pero… lo que Camilo muestra en su Instagram y que sí es verdadero (lo cual sólo él sabrá) puedo tomarlo para mí. Él es creyente. Puedo tomar lo que dice en YoutTube sobre su polémico y “escandalizador” tatuaje de “Jesús dudó” y conservarlo para mi vida. La parte que Evaluna muestra públicamente sobre su maternidad, yo puedo tomarla para mí. Son bellísimas sus imágenes sosteniendo a su primer bebé. Guardaré esa imagen en el corazón. Lo que veo y admiro en Aitana, una chica de exactamente mi misma edad, qué es? No sé si me puse alguna vez a pensarlo… Creo que su fama, su hermosa voz y acento español y lo bien que llega a las notas más agudas… Pero también lo es el cómo llegó desde la sencillez de su ciudad a ser la figura musical y joven conocida que es hoy. Siendo ella misma. Y ella lo dice: lo importante que fue en su crecimiento el apoyo de la gente. Sin ese apoyo, los productores no habrían puesto sus ojos en ella. En parte, cada fan contribuye a la carrera de su artista favorito, y no me refiero a comprar un CD únicamente.

Todos somos importantes. Y cada quien llega a lo mejor que puede llegar a ser. No es competencia con nadie más que con uno mismo.

Quizás lo que admiro en esas personas es su humanidad, su integridad, su bondad. Eso que no en todos se encuentra. Y eso, créanme, no se estudia en la facultad. De allí estudiarse, sería más sencillo todo, porque cualquiera aprueba una materia. Las cosas más difíciles resultan ser las que de chicos no veíamos tan complicadas.

Como María, tomaré de cada uno de aquéllos seres a quienes admiro, lo mejor que yo pueda llegar a conocer de ellos, lo meditaré y lo conservaré en mi corazón. Porque las cosas que ellos muestran en las redes puede ser o no ser real, pero es lo que muestran. Y real o no, mientras sea un buen ideal, está bueno buscar conseguirlo. Porque en definitiva, lo que te hace ser un gran hombre (término que abarca tanto varón como mujer) es el amor y el bien que das y transmitís a los demás. Sólo con eso me ganaré el Cielo y seré feliz en esta Tierra. Eso me hará un ser grande. Pequeños actos de amor a diario, aunque sea tan simple como levantar una cáscara de manzana ajena para aligerar el trabajo del personal de servicio. Tan sencillo como un pesebre. Tan pequeño como un bebé. Poner en práctica eso que nuestros admirados nos muestran (y estoy segura de que lo viven de corazón) es poner en práctica eso que SÍ CONOCEMOS. Es ser como ellos. En lo esencial de una hoja (ver tatuaje de Camilo). En lo ligero de una pluma. Es esforzarse. Y es ser mejor. Y "no se le puede pedir más a un hombre" que el esfuerzo en dar lo mejor (*).

Hoy me dijeron que escribo muy lindo. Y eso me llena de emoción. Tal vez sea esta la manera que Dios, mi mejor aliado, amigo y Padre, me dio para ser todo aquello que quiera ser. Con imaginación y una pluma, puedo jugar a ser, al menos por un día, cantante, periodista, maestra, mamá, tía, sobrina… Pero siempre estaré siendo escritora. Y quizás, sea éste mi medio para llegar a esas personas a las que deseo conocer algún día. Quizás no se cumpla nunca. Pero es muy lindo vivir y soñar…

"No, seré yo quien decida quién quiero ser. Y me convertiré en lo que estaba destinado: un intérprete, que da a su público lo que desea: tocar el cielo..." líneas del personaje de Freddie Mercury en Bohemian Rhapsody

Me encanta hacer listas. Tal vez algún día haga una con muchas pequeñas obras y gestos buenos que tengo y algunos más que podría tener.


😇


(*) Salmo 8. 

     Quiero, canción de La última (serie de Disney +)

     Referencia a El Zorro



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